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Emocionarse para aprender; educación.

La educación es cosa del corazón.

Hoy se habla de la importancia de emplear las emociones en la educación… ¡Qué idea más interesante! Parece ser que aquello que emociona se aprende con mayor facilidad que lo que no lo hace. Y es verdad. Los seres humanos somos seres emocionales, sentimos, nos alegramos, vibramos ante ciertos estímulos.

¿La emoción como herramienta para la educación?

Sí, los educadores debemos saber “tocar la piel” de los jóvenes para sacar de su interior lo mejor que cada uno tiene.

Desde mi humilde experiencia en el campo de la educación, creo que esto se puede sumar también a otros elementos pedagógicos que pueden ayudar a alcanzar con más facilidad los objetivos que todo educador trata de conseguir con los jóvenes con los que trabaja, como son:

  • El cariño por el alumno.
  • La presencia física y educativa del adulto en medio de la vida cotidiana de ellos (en las actividades de tiempo libre, deportes, juegos…)
  • En el estudio.
  • En las situaciones difíciles de la vida en las que pueda necesitar un apoyo emocional (la enfermedad, el  fallecimiento de un ser querido, el divorcio de sus padres…)
  • La escucha atenta de lo que comunican de forma verbal o no verbal.

Todo educador debe saber ganarse el corazón de su alumno para acompañarle en su camino de crecimiento y maduración, ayudándole a a descubrirse a sí mismo y sacar lo mejor de su interior.

Mi inspiración

La figura y la pedagogía de San Juan Bosco, sacerdote italiano del siglo XIX , me ha servido siempre de inspiración. De él he aprendido lo expuesto anteriormente. Tuvo mucho éxito como educador y creó su propio sistema educativo, que denominó “Sistema Preventivo”. No fue un educador de laboratorio, si no un educador de campo. La experiencia y su intensa vocación como educador, le llevaron a entender la educación como algo que debía hacerse desde el corazón, desde la confianza en el joven, la comprensión, la exigencia flexible, el acompañamiento personal y el cariño paterno. Él trabajó con centenares de jóvenes inmigrantes, pobres, en situación de riesgo y exclusión social y huérfanos. La mayoría de ellos encontraron en él un referente para sanar sus heridas internas, recuperar el entusiasmo por la vida, creer en sí mismos y alcanzar metas que jamás pudieron soñar.

Con esta inspiración siempre presente desarrollo mi trabajo como educador del Programa Acude.

Jesús Jaén.

 

 

 

3 Comentarios

  • Jesús jaen bazan

    Responder
    27/11/2017at21:00

    Esa debería ser la base de todo educador

  • Jesús jaen bazan

    Responder
    27/11/2017at21:01

    Esta debería ser la base de todo educador

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