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Trasrtornos del comportamiento en la infancia y la adolescencia

Trastorno reactivo de la vinculación

 

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional necesaria para un correcto desarrollo de la personalidad.

La tésis fundamental de la teoría del apego es que el estado de seguridad , ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto. El apego proporciona la seguridad emocional del niño, el ser aceptado y protegido incondicionalmente.

El DSMV-IV en su clasificación diagnóstica, define el Trastorno Afectivo de la Vinculación en la infancia como las relaciones sociales alteradas, iniciándose antes de los cinco años y puestas de manifiesto por dos subtipos: el tipo inhibido y el tipo desinhibido.

El primero de ellos, inhibido, hace referencia a la incapacidad persistente para iniciar la mayor parte de las interacciones sociales o responder a ellas de un modo apropiado, manifestadas por respuestas excesivamente inhibidas, hipervigilantes o sumamente ambivalentes o contradictorias.

Mientras que el tipo desinhibido se corresponde con vínculos difusos manifestados por una sociabilidad indiscriminada y con acusada incapacidad para manifestar vínculos selectivos apropiados.

Los niños con Trastorno Reactivo del Apego (RAD) pueden presentar una extensión amplia de problemas emocionales como síntomas depresivos y de ansiedad o comportamientos que buscan la seguridad.

Estos niños demuestran una marcada dificultad para la regulación emocional. Son frecuentes las reacciones de ira o agresividad frente a la frustración. Son incapaces de controlar los estados emocionales antes los distintos sucesos vitales, por lo que sufren constantes y acusados cambios de humor y de estados mentales.

Otros síntomas son: dificultad en aceptar o buscar afecto y contacto físico, problemas de confianza mutua, hiperactividad, conductas disruptivas, déficit atencional, etc.

Hay que destacar que la mayoría de los niños que presentan alteraciones en el vínculo afectivo suelen poner a prueba constantemente el amor de sus padres y los lazos que tiene en común. Lo que llama más la atención es que lo hacen mediante un proceso sutil de exigencias, manipulaciones mentiras, e incluso utilizando comportamientos agresivos y violentos contra las personas a las que quieren. Necesitan constantemente reafirmar la presencia física y la proximidad de los padres aunque sea para que les riñan.

Es habitual encontrar estas dificultades en niños adoptados, en situación de acogida o que han sufrido negligencias o abusos por parte de sus cuidadores.

Es necesario intervenir en estos casos y darles la oportunidad de Reparar el Apego, su capacidad de vincularse, para que puedan establecer relaciones satisfactorias con los demás y desarrollarse como adultos felices y seguros.

En numerosos casos, un tratamiento ambulatorio no resulta suficiente, en especial si el niño presenta un trastorno grave o si no se puede contar con el apoyo de su entorno.

Por ello se debe proceder al ingreso del menor en centros especializados para una completa intervención tanto clínica como educativa; dirigido por un equipo de profesionales cualificados. Es importante generar un ambiente familiar con el fin de potenciar una mayor calidez y evocar el apego seguro en el menor.

Durante los meses de ingreso y desde el punto de vista clínico , no solo es importante la terapia psicológica individual, sino también de grupo y por supuesto el trabajo con los referentes o la familia del niño.

Susana Fernández Ruiz psicóloga del Programa Acude

 

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